Oda a Víctor Jara
Introducción
Durante mucho tiempo la voz de Víctor Jara, nos produjo un extraño sentimiento. No hubo ningún momento en que la despreciáramos. Servía para todo, incluso para acallar a quienes hablaban en forma desmedida.
En plena “época negra” (dictadura), sus acordes nos dieron esperanza. Era imposible dejar de lado esos sentimientos. El poema fue escrito a comienzos de 1987, cuando ya podíamos ver algo de luz al final del túnel.
En esos momentos sólo necesitábamos y queríamos creer en la esperanza, y en nada más...
El Poema
Santiago despierta bajo lluvia cristalina
flores húmedas esperan
que tu respiro sin fin no se agote,
en el ocaso de inquietud,
sin despedidas.
Un día triste viviremos,
muy triste
tu fin, una agonía.
Santiago no sabe la verdad del cantor
ni su drama,
hemos olvidado la muerte prematura.
Víctor, ángel caído
convertido en semilla,
esperando germinar,
perdonando una y mil veces...
¡olvidando jamás!
Vuelve tu sangre a reinar en la almas que perdiste
alguna estrella llevará tu nombre,
en Barrancas y en sus techos,
en las pelotas de trapo olvidadas
en Luchín hecho hombre...
Volantín alto a los cielos,
guitarra y manos reventadas
esencia pura de humildes
¡asesinados!
Los campos lloran tu ausencia.
¿Quién podrá hablar con ellos?
¿Qué diremos a tanta alma vacía?
Víctor, de ancianidad no conocida y de sumiso cantar,
tu lejanía perdida
en sangre y Patria esteril
en ira contenida y arrastrada
por las aguas de la verdad,
no es otra cosa que tu exilio eterno,
traspasando el universo,
a lo infinito,
la única instancia que nos queda,
sin reliquias,
odios,
ni rencores.
Santiago, 21 de Febrero de 1987.
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