sábado, 24 de junio de 2006

En la mitad del atardecer… sólo esperando



Una batucada no me deja en paz. Su ritmo es contagioso y acogedor. Al ver a tanta gente joven no hago más que pensar en los hermosos momentos de mi juventud (todos tuvimos una) y lo hermoso que era vivir en pos de algo personal no contaminado, ni menos globalizado. Lejos del mundo mercantil actual que tiene todo envenenado con dinero, incluso los sentimientos.

La gente ya no es gente, son sólo cifras, sólo existe el dinero. Todo el quehacer humano pasa por lo material y por los sucios pesos que secunda cada respiro de nuestra vida, cada manifestación de nuestro Chile post dictadura, y donde la democracia no es plena.

Creo que la globalización es culpable que esté escribiendo con una pluma fuente de origen chino, en un cuaderno hecho en la Argentina, sentado en una silla de Bolivia, en una mesa hecha en Brasil y donde mi ropa la compré en Italia (en uno de mis viajes), con zapatos hechos en Bélgica, con unos lentes de sol comprados en Francia, pero ensamblados en Indonesia y mi teléfono celular que acaba de comenzar a sonar fabricado en Noruega y concluido de ensamblar en Japón ¿Y que hay de nuestro Chile? Sólo el aire amigos, sólo el aire (que aún y gracias a Dios es gratis, porque todavía no encuentran la forma de cobrarlo).

A lo lejos ya… la batucada rompiendo la calma de Iquique… una ciudad para querer y para amar… a pesar de lo que ha pasado en los últimos días cuando nos enteramos que el emperador y su delfín debían responder a la justicia por una pequeña pérdida de dinero en las arcas fiscales (algo así como 100 millones de pesos). Aún así hay algo extraño que hace que la ame. Es una ciudad perdida en el confín del Tercer Mundo, en un país que no despega a pesar de los esfuerzos de algunos, pero tiene algo oculto y mágico… algún día podré saber qué es.

La batucada acaba de dejar de emitir sus sonidos telúricos. Ahora viene el Hip – Hop, eso sí que no lo soporto. Mejor me arranco de acá… además ya se hizo tarde y mi entrevistado no apareció. La vida debe seguir, mejor dicho el show debe continuar. Somos los artistas quienes damos inspiración a los demás, por lo mismo portémonos como tales. Tenemos alma de payasos al fin y al cabo ¿cierto?

Plaza Prat Iquique (Un día de Junio de 2006).

miércoles, 21 de junio de 2006

Recuerdos de un viaje a China



Cuando me comunicaron que era el único del equipo de prensa de la Municipalidad de Iquique que viajaría a la China, en marzo del 2005, sin dudas que no lo podía creer. Conocer un lugar así me hizo en esos momentos soñar. Claro, la pesadilla vendría después. Junto a mi viajaron varios concejales, entre ellos Kuzmicic, Rossi, Dubost y Lautaro Lobos concejal de Alto Hospicio.

Conocer la China milenaria y misteriosa, era sin dudas algo que jamás se me había pasado por la mente. Muchos de la misma municipalidad quería ir a conocer esas lejanas tierras y de pronto, el único envuelto en esa misión era quien ahora escribe estas líneas.

Durante dos años y medio estuve al servicio del alcalde de Iquique Jorge Soria Quiroga en el Departamento de Prensa de la Ilustre Municipalidad de Iquique y debo reconocer que cuando llegué mi pasaporte apenas tenía los timbres de dos ingresos a los Estados Unidos y uno a Europa. Al retirarme del municipio había llenado casi todas las hojas del citado documento.

Bueno, en China las cosas fueron poniéndose malas, muy malas, porque el trabajo que debía desarrollar era por lo menos para unas tres personas. Obviamente, mis esfuerzos no eran lo suficiente para sacar fotos, grabar las sesiones y las reuniones en video, ayudar en sus discursos al alcalde cuando mostrábamos las presentaciones de la ciudad. ¡Ah! Antes que me olvide fuimos a la China a promocionar la Primera Feria de la Industria y la Alta Tecnología China en Sudamérica. Sé que el nombre era rimbombante, mucho más cuando la citada muestra contó sólo con la participación de vendedores de la Zofri y la llenaron de máquinas de coser e imitaciones de jarrones de la Dinastía Ming.

Sigo adelante. Allá en la China comenzó mi conflicto con el alcalde Soria y con Ernesto Lo Carrasco (hoy procesados por la justicia), porque me transformé en un verdadero esclavo, tanto de sus caprichos y de sus órdenes que apenas podía cumplir. Fueron casi 30 días en que viví al límite de la presión, la injusticia, el mal trato, donde conocí el verdadero significador del verbo “denostar”. Sin decir que todo lo anexo es decir, la entrega de galvanos, los llaveros y un sinnúmero de baratijas que llevamos para regalar, así como los banderines, también me los pasaron a mi para que manejara el asunto. Si son de la I Región, sabrán lo que digo: parecía Ekeko. En un brazo la cámara de video, la cámara fotográfica, los mapas de la integración y en otro el laptop, mis apuntes y algunas cajas pequeñas con los citados regalos y todo el día siendo insultado por ambas autoridades. Al quinto día no quería más.

Los días eran así: tomar fotos, hacer las notas, enviar por Internet la información, seguir el discurso del edil en la laptop, entregar regalos, seguir escribiendo, seguir fotografiando, haciendo el video del viaje, etc. Entremedio dormía algunas horas y comía cualquier cosa menos la comida china. Nunca me gustó mucho ni menos allá. Fui feliz cuando en Cantón encontré un Mc Donald.

En esa vorágine de la pega y de retos y más retos, comprendí que me querían romper, pero no mi físico, sino mi alma. Era como la perversión misma hacia una persona que lo único que trataba de hacer era cumplir con su trabajo, que obviamente ellos encontraban malo y deficiente, por decir lo menos. O sea, yo no servía para nada. Era la peste negra misma. Me preguntaba entonces por los motivos de esta situación, ¿por qué alguien era capaz de hacer sentir tal mal a otro? ¿habrá sido la esclavitud de esa manera? ¿y los derechos humanos dónde estaban? ¿y el respeto hacia mi persona?

Hasta que llegué a la conclusión: el poder corrompe toda humanidad. Todo quehacer humano pasa a ser algo secundario y quizás terciario para quien ostenta el poder. Los sentimientos se pierden así como los valores de la solidaridad e incluso los derechos humanos. Llegué a Chile el domingo 24 de abril del año pasado. A los pocos días puse mi renuncia irrevocable a la Municipalidad y cerré el triste capitulo del famoso “Viaje a China”. Comenzó mi etapa de recuperación. El bombardeo que era una persona incapaz jamás hizo mella en mi mente. ¡Oye! aunque no soy una lumbrera, estudié con grandes maestros en Chile y en el extranjero y eso era lo valioso. Mi formación era sin dudas la clave para emprender nuevos desafíos profesionales.

Nunca he buscado la revancha. No soy rencoroso, con altura de miras siempre trato de tomar la vida. Trato de devolver bien aunque haya recibido mal. Así me criaron, así crecí, por eso lo que están viviendo las personas citadas en esta crónica no es otra cosa que la enfermedad que produce el poder. Ese poder que muchos quieren y que sólo los sabios saben controlar. Ese poder que trastorna a la persona y la convierte en algo que no puede dirigir. La consecuencia de eso es mucha gente fanatizada, porque además son personas muy humildes y les han mentido paulatinamente durante décadas. Espero por el bien de la comunidad que esto sea el comienzo del final de una época donde el poder corrompió a un sector de Iquique.

jueves, 1 de junio de 2006

Los Medios que nunca serán enteros




Hábiles engañadores tras
los medios de comunicación

Sin duda que con el paso del tiempo y gracias al conocimiento que fui adquiriendo de la zona y en especial de la ciudad de Iquique, donde resido, me fui dando cuenta de muchas intenciones comunicacionales de diversos empresarios o simples comerciantes que vieron, o mejor dicho, vislumbraron algo de lo que podían hacer o influenciar si poseían un medio informativo escrito.

Ellos han salido a la palestra en el último tiempo porque han editado diversos medios escritos en especial aquellos de periodicidad semanal y los han mantenido con el paso de los días, pero a un precio muy alto: el nulo respeto a los profesionales que trabajan en estas insipientes empresas en lo que se refiere a sus remuneraciones.

Por eso nos acordamos del refrán popular que dice: “lo que Natura no da, Salamanca no presta”, de allí que estos hábiles vendedores, nunca comunicadores o difusores de los medios en los cuales trabajaban o – aunque parezca chistoso – propietarios de estos mismos, sigan engañando en forma constante al trabajador. Allí me acuerdo de la Violeta Parra (“Violetita” la llamaba mi viejo), “yo no sé porqué mi Dios le da sombrero con tanta ala a quien no tiene cabeza”, y decimos eso porque en Iquique existe una verdadera plaga de estos personajes. Todos con muchas alas, pero sin cabezas.

Luego de ser simples vendedores y de rodearse de buenos profesionales que los instruyen e incluso les marcan el camino, viene lo peor: dureza al momento de cancelar los respectivos sueldos u honorarios o simplemente no se “oye Padre” y se hacen los lesos. Eso para mí y para cualquiera persona de nuestro Chilito es simplemente otro tipo de estafa.

Sin duda que la gente que desarrolla su actividad laboral en los Medios de Comunicación de Iquique saben quienes son estos “vacunas” como dicen los jóvenes y obviamente yo también porque he sido víctima de más de alguno de ellos.

Por eso a tener cuidado, porque es posible que tras un buen proyecto y de caras sonrientes exista un estafador en ciernes que está esperando “aprovecharse de nuestra nobleza” y nos apliquen los muy caraduras la famosa “Ley de Moraga”.

Si quiere saber quienes son estos personajes dirija un email a la siguiente dirección y le puedo dar detalles muchos más profundos, valederos y como decimos nosotros “a prueba de desmentidos”: freddiearts@gmail.com.