Durante un par de años dediqué mi tiempo a investigar y leer
sobre un personaje que me pareció interesante y muy distinto en su análisis de
las cosas. Tuve la oportunidad de conocer un texto gracias a un gran profesor,
Álvaro Medina (de Estrategia Comunicacional) a un destacado filósofo,
politólogo y analista: me refiero a Avram Noam Chomsky.
Desde ese momento cambió mi manera de ver la política, o más
bien la ciencia y el análisis, y me llevó a descubrir la capacidad de la mente
para la transformación de las múltiples respuestas ante una crisis, o cómo
buscamos soluciones ante un problema social, o más simple… cómo la información
maneja la conducta del ser humano.
Cuando no se puede controlar a la gente por la fuerza, uno
tiene que controlar lo que la gente piensa, y el medio típico para hacerlo es
mediante la propaganda, marginalizando al público en general o reduciéndolo a
alguna forma de apatía.
Es así como comenzó mi historia de análisis de este gran
personaje que cumple 90 años, cuyas críticas hacia el capitalismo contemporáneo
han sido muy fuertes al igual que hacia la política de exterior de Estados
Unidos. Pero quizás es más simple entender a Chomsky a través de un tremendo
texto que hoy muchos quizás lo aplican en distintas áreas y que, por lo menos,
a mí me pareció una obra maestra, sobre todo en la estrategia o el marketing
político: “Las 10 estrategias de la manipulación mediática”. En él, señala que
la manipulación mediática nace del interés de ciertos grupos dominantes por
conformar una conciencia colectiva y que Noam nos explica de su punto de vista
como:
“En un estado totalitario no importa lo que la gente piensa,
puesto que el gobierno puede controlar por la fuerza empleando porras. Pero
cuando no se puede controlar a la gente por la fuerza, uno tiene que controlar
lo que la gente piensa, y el medio típico para hacerlo es mediante la
propaganda (manufactura del consenso, creación de ilusiones necesarias),
marginalizando al público en general o reduciéndolo a alguna forma de apatía”.
Pero dejemos lo textual. Chomsky de cierta manera
desenmascara la definición perfecta de la manipulación con ciertas herramientas
que algunos mal utilizan, fue capaz de llegar más allá del concepto de que la
información es poder, más allá de crear una realidad o una ficción: comenzó a
generar la verdadera comunicación política, el razonamiento, la elaboración de
un discurso y la construcción de un relato. En resumen, es cómo expresas o transmites
ese poder (información).
Elabora en sus piezas fundamentales explicando cómo algunos
juegan con el poder sin dimensionar sus efectos. El tema aquí en cuestión es la
comunicación y cómo llega a la ciudadanía.
Sin duda, a mi parecer, un verdadero genio del relato
político y cómo llega a los lectores o, en este caso, a la ciudadanía, siendo
su objetivo concreto la verdadera contribución a las ciencias cognitivas, el
estudio de la mente y el lenguaje. Así revolucionó este campo con varias
publicaciones sobre la teoría lingüística y la capacidad innata de aprender y
utilizar el lenguaje como algo instintivo. Es de esta manera cómo este gran
hombre ha contribuido en el fortalecimiento de la comunicación en varios
aspectos, y además de ser un muy buen crítico, nos ha demostrado la verdad con
acciones y fundamentos y, el camino para utilizar correctamente ciertas
herramientas que están en nosotros mismos.
¡Feliz Cumpleaños Noam Chomsky!
por José Ignacio Avello Ortiz.
