Si uno dice “papel” se nos
viene a la mente de inmediato este producto de la celulosa que ha servido en
los últimos cientos de años para iniciar una de las más grande revoluciones de
la raza humana: La del Conocimiento. El papel es eso, es la materia prima del
saber, en ellas se abrigan documentos, escritos de todo orden incluso las
cartas magnas de cada nación y en especial con este material se fabrican los
libros. Nada más hermoso que un libro que te entrega conocimientos de épocas
pasadas y en muchos casos hasta sentimientos en personas que no se conocieron y
que nunca se conocerán, pero que por un período infinitamente pequeño en la
inmensidad cósmica fueron uno. Si los libros son raros, por decirlo de alguna
forma, aunque me quedo con el concepto de Carl Sagan: “Los libros son como las
semillas, pueden estar latentes durante siglos, pero también pueden dar fruto
en el suelo más estéril”.
Qué cosa más sorprendente es
un libro. Es un objeto plano, hecho de un árbol, con partes flexibles en las
que están impresos montones de curiosos garabatos. Pero, cuando se empieza a
leer, se entra en la mente de otra persona; tal vez de alguien que ha muerto
hace miles de años. A través del tiempo, un autor habla clara y silenciosamente
dirigiéndose a nosotros y entrando en nuestra mente. La escritura es, tal vez,
el más grande de los inventos humanos. Une a personas que no se conocen entre
sí. Personajes de libros de épocas lejanas rompen la cadena del tiempo. Un
libro es la prueba de que los hombres son capaces de hacer que la magia
funcione.
Cientos de años hemos
comprendido que este papel, este material es base de muchas otras actividades,
las de difusión por ejemplo. De hecho, el papel inicialmente estaba solo, luego
vino la imprenta, que según los estudiosos es “el” invento del milenio pasado.
Claro que en ninguna parte
de la historia de la humanidad se habla de la “Era del Papel”, lo que es peor,
el papel pasa a ser signo de algo liviano, fútil, sin importancia, ¿acaso no
han oído hablar de ese matrimonio es “de papel”, o ese abogado es “de papel” o
ese ministro es “de papel”, etc.? Ven que donde hay una verdad y una certeza a
la vez está el signo contrario, el antónimo por decirlo de alguna manera.
Ciertamente no existe una
“Edad” o “Era” del Papel en nuestra civilización aunque toda ella funcione en
este significativo elemento. ¿Dónde queda establecido un contrato? ¿Un
matrimonio? ¿Un tratado? ¿Una Carta Fundamental? Si pues un papeles. El papel
es legalidad, es prueba, es contundencia a la hora de la verdad, más que una
foto, que una imagen, que un vídeo o una película… ¿Acaso no es primero el
libro y después la película? Así no más es.
Por eso en este día gris y
helado recuerdo al papel que ha tenido el libro en nuestra sociedad y al papel
como elemento. Sin ellos el hombre no hubiera podido guardar sus conocimientos,
sus verdades y su ordenamiento legal y su derecho.
Ahora y parafraseando este
acalorado tema la pregunta es: ¿Cuál es nuestro papel en la sociedad? Bueno eso
depende mucho de nosotros, porque si somos capaces el reconocimiento llegará
algún día. Si porque no se puede tapar el sol con un dedo, menos avanzar en la
vida sin aquel añejo pero querido papel convertido en libro, documento, y en lo
que esperamos nosotros en estos años de estudio en nuestro querido cartón o
título que será documentado en un simple papel.
Por Freddy Torres Oviedo.
