Toda mi obra es el fruto de una experiencia
interior,
que se va desarrollando cada día de mi vida.
Por eso nunca he podido hacer literatura
ni considerarme literato
en el sentido de ir inventando temas e
historias…
La obra de
Miguel Serrano, según él mismo señala, debería leerse como una única gran obra,
en la que cada uno de sus libros entrega una parte de sus vivencias y
pensamiento como autor. En efecto, desde su primera publicación, Antología del verdadero
cuento en Chile (1938), se perciben los temas presentes en toda su obra
posterior: el misterio de América, el destino de este continente y la pregunta
por su identidad. En este primer libro, además, presentó a la Generación
Literaria de 1938, de la que fue parte, y que el mismo denominó como la
"generación secreta".
En la década
de 1930, Serrano comenzó a escribir sus primeros textos, impulsado por su amigo
Guillermo Tapia quien le aconsejó que escribiera para superar los meses de
aburrimiento en que estuvo inmovilizado como resultado de un accidente. Por
esos años también, comenzó a frecuentar grupos de intelectuales que se reunían
en San Diego ―Guillermo Atías, dirigente del Partido Comunista, Santiago del
Campo, el poeta Julio Molina Müller y Héctor Barreto―, con quienes compartió su
interés por la literatura.
Su
inclinación hacia la política nació también en esa década. Su adhesión al
comunismo se produjo tras la muerte de su amigo Héctor Barreto en manos de los
nacionalsocialistas, y se terminó cuando su tío Vicente Huidobro le propuso que
combatiera en la guerra civil española. En cambio, simpatizó con las ideas y
postulados del nacionalsocialismo luego de la masacre de 60 miembros de dicho
partido en la torre del Seguro Obrero en 1938.
Luego, en
1947, realizó una importante expedición a la Antártica, que presentó en una
conferencia titulada La Antártica y otros mitos (1948). De esta experiencia
también surgió la obra Quién llama en los hielos (1957).
En los años
siguientes, entre 1953 y 1970, Miguel Serrano se dedicó al ejercicio de la
diplomacia. Entre todos los países que visitó, la India y el hinduismo lo
marcaron profundamente. Publicó una serie de libros sobre este tema: Los
Misterios (1960), Las visitas de la Reina de Saba (1960) y La serpiente del
Paraíso (1963). Su interés por el hinduismo lo compartió con Herman Hesse, a
quien conoció en 1951 y visitó con mayor frecuencia tras radicarse en Europa a
partir de 1964.
De regreso
en Chile, en la década de 1980, se dedicó a los temas del nacionalsocialismo y
publicó la Trilogía del hitlerismo esotérico: El cordón dorado: hitlerismo
esotérico (1978), Adolf Hitler. El último avatara (1982) y Manú: "Por el
hombre que vendrá" (1991).
Desde 1990
residió en Valparaíso. Miguel Serrano compara su retorno a esta ciudad con el
regreso de Ezra Pound a Venecia, "una ciudad moribunda. No quiero decir
que Valparaíso lo sea, pero ambas son poéticas, donde el entorno físico se
compensa con la trascendencia espiritual".
Miguel
Serrano falleció la mañana del sábado 28 de febrero de 2009 a causa de un
derrame cerebral.
¡Gracias #AdriánSalbuchi! por sus palabras y su recuerdo.

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