Los cambios que hemos vivido en los últimos tiempos no nos han tocado a nosotros acá en Iquique. Los cambios de los cuales nos hablan los sociólogos (profesión de moda en los tiempos actuales) son hechos significativos que van marcando la diferencia que hay en el Chile presente con aquel de dejó la dictadura de Pinochet. Los grupos elitistas que manejan el país y que no deben ser más de 150 familias, son aquellos que toman las decisiones para lograr sus intereses y es obvio decirlo, pero se pasan por cierta parte a la gran mayoría de los chilenos. Nuestra clase media – si es que existe una – es la que más se resiente. Basta mencionar los sucesos del ya sobre difundido caso del Transantiago y nos daremos cuenta nuestra situación actual. Es el hecho lo que nos molesta. Se hacen cosas que más que beneficiar, nos perjudica. Apostamos a que se volverá al sistema antiguo, a pesar de la tosudez del gobierno. Ya la gente está muriendo por este problema o cree usted que las víctimas del Metro murieron por salud o por los hechos de aglomeración que les tocó vivir por la falta de locomoción en la superficie del Gran Santiago. Esos son los mártires del Chile Neoliberal y de Libre Mercado.
¿Y la Concertación? Sigue tan inactiva, pero firme junto a los intereses de sus integrantes, ya sean de cualquier partido. Hoy dí un UDI es casi lo mismo que un PS o un PPD. El poder los unió, el poder los corrompió y sin dudas los unió. Es la casta política que reemplazó a la casta militar.
Por eso nos conviene buscar nuevas fórmulas y nuestra lejanía con la capital es un gran apoyo y ventajoso para nuestras pretensiones.
Todo movimiento social que se aprecie debe partir primeron en las provincias, regiones, etc., y después de haber ganado el campo (al estilo Mao Tse Tung) las ciudades se anexan por el simples movimientos gravitatorios.
Crear y sentir un movimiento social en nuestros días, es una tarea de locos, pero se debe hacer, porque el sistema está que revienta. Sin dudas que somos caldo de cultivo de más de alguna revolución, porque nada, ni nadie hace nada por cambiar nuestro sistema. La gente ha cambiado y no sabemos qué podemos hacer con esta nueva situación que – dicho de nuevo – los sociólogos hoy día tratan de explicar sin muchos resultados. Nuestra gente es anodina, ya nadie cree en nadie y en esta confusión los vivos y los políticos son los que ganan ¿o no?
Por eso estamos por crear conciencia primero y luego hacer acción para salir del estancamiento y hacer verdad la quimera de “Papi Ricky”, es decir “crecer con igualdad”. Que hasta la fecha no deja de ser un slogan curioso de una campaña política que quedará en la historia sin pena ni gloria, pero que en su momento a los pocos crédulos les resultó veraz.
Estamos de acuerdo que podemos crecer con igualdad, pero no como lo han hecho los gobiernos de la Concertación. El poder los corrompió y se pusieron a la par con sus antecesores. Más de alguno saldrá con una historia similar a la famoso banco Riggs, del fallecido innombrable. De eso estamos seguros. Que dejen el poder y busquemos gente honesta para emprender el verdadero desarrollo de Chile y de nuestra ciudad que cada día que pasa más se va a las pailas.
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