
Es curioso pero todo el día he pensado en el "ya famoso" viaje a la China. Y lo hago en buena onda, porque esos sucesos fueron complicados.
Me acordaba de los hechos de la Plaza Tian' anmen y de las instancias que allí se desarrollaron en pos de la libertad en medio de un gobierno comunista fuerte y sin contemplaciones hacia el desarrollo personal e individualista.
Esta foto la hice apenas recorrimos la Ciudad Prohibida y este espacio se encuentra justo al frente de la citada plaza. No puedo dejar de soslayar que la China es uno de los lugares más extraños, exóticos y bellos que he recorrido y que a pesar de todo, valió la pena conocerla.
Sigo con el cuento. Apenas salimos de la morada de los emperadores nos encontramos con un espacio plano y muy extenso (la plaza) en medio de esto, un gran monumento recuerda los momentos ilustres de la revolución maoísta y de cómo asumieron el poder. Mao Tze Tung, o como le dicen ahora Mao Ze Dong, fue un visionario al ver que todo proceso revolucionario debía nacer en el campo y que las ciudades por efecto del mismo campo que todo le proporciona a las grandes urbes, especialmente alimentación, tarde o temprano terminan cayendo y perdiendo su hegemonía. La ciudad es el peso del péndulo que hace que la revolución sea efectiva dice en una de sus memorias el líder chino.
Bueno, eso fue por allá por los 60, porque la China que tuve el agrado de conocer es diametralmente opuesta, porque han inventado una especie de "comunismo de mercado" que adora los procesos capitalistas o neoliberales y que dicho sea de paso tiene al gigante asiático como uno de los países con mayores índices económicos en el mundo. La China en la actualidad está creciendo a niveles de un 6 a 7 por ciento y en algunas ciudades pujantes ese índice se eleva a los 10, 12 e incluso 15 por ciento. En síntesis una locura.
¿Cómo lo lograron los chinos? Abriendo espacios a las zonas francas, bajando los impuestos a empresas extranjeras y con mano de obra barata, un verdadero oasis para las empresas transnacionales y los capitales emergentes.
Ahora los chinos están interesados en hacer negocios en nuestra ciudad. Ojalá que resulte como todos esperamos y que esa supuesta inversión sea de beneficio de nuestros compañeros de ciudad, porque los pobladores de Iquique y Alto Hospicio se merecen eso y mucho más. Esperamos por lo mismo que esa cultura milenaria pueda ser arraigada por los iquiqueños con el objetivo de hacer crecer nuestro entorno, que sea más amable y un espacio más hermoso para vivir.
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