sábado, 12 de febrero de 2011

El ciego que nos enseñó a mirar

Una fuerte y ancestral brisa entró en mi memoria apenas escuché a “Blind Willie Johnson” y su extraordinaria canción “Dark Was The Night”. Fueron necesarios más de 40 años para comprender aquello que se lleva en el alma y que no puede ser de otra forma reproducido salvo “sentirlo” y con todas las fuerzas del mundo. Allí en medio de la nada y de todo, cerca del parque Forestal comprendí el verdadero significado del blues… el blues es alma lisa y llanamente… es aquello inimitable, mágico, vísceral y eternamente espiritual que surge desde lo más profundo del ser. Por lo mismo, esa jornada nostálgica a la mitad de un día gris y somnoliento no pudo retrotraerme nunca más de estos sonidos que me seguirán hasta la muerte… y si menciono a la muerte es porque el blues también lo es, como lo es la vida que ahora disfrutamos… es decir alma hecha carne.
Fue en esos precisos momentos que las nubes dejaron ver las estrellas y el cielo se iluminó como nunca antes lo había percibido: la claridad y la extraña sensación de bienestar y amor se apoderaron de mi… si dije “amor” porque no existe otra manera para entender los acordes y las interpretaciones de aquellos mágicos juglares que nos regalan con cada golpe o rasgueo, con cada sílaba o gutural sonido que se escapa de su cuerpo y en especial de su corazón.
Esa tarde la inquebrantable fe en que el hombre volverá a su ser interno para las cosas importantes de la vida y para su desarrollo me volví a la creación de “Blind Willie Johnson”, como un legado de la humanidad para otras humanidades. No hay olvidar que esta canción es parte del legado del hombre como especie porque viaja en la sonda espacial “Voyager” en un disco de oro con los sonidos y las imágenes de la tierra. En un futuro lejano o cercano… tal vez y digo tal vez será encontrada por “otra humanidad” y podrán acercarse a lo único que nos diferencia del resto de las otras especies del planeta: la belleza del alma y la poca – muy escasa todavía – conciencia de que somos seres espirituales y que hemos logrado algo de conciencia. Como decía Carl Sagan, el científico desaparecido en 1996 “somos polvo de estrellas con algo de conciencia”. Y la verdad así no más es… hemos avanzado gracias a nuestras inquietudes, pero somos raza belicosa y eso no nos hace nada bien… por eso la inquietud de “Blind” de acercarse a Dios y con su voz y su guitarra nos mostró el camino de la superación espiritual… Lo que él nos mostró no tiene precio… así debería ser todo en la existencia.

por Freddy Torres Oviedo

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