viernes, 15 de agosto de 2008

En el cielo de los perritos

Freddy Torres Oviedo


El próximo 20 de agosto se cumplen 5 años de la partida de nuestro compañero Guillermo Vilchez, más conocido en el mundo de la prensa escrita como “Wile” o “Perro Vilchez”, le decían de esa manera, porque tal vez rezongaba como un pequeño can cuando se molestaba o no le ponían atención.
Fuimos compañeros de trabajo en el desaparecido “El Nortino”, venía llegando de Santiago. Había cumplido labores en La Nación, en pleno gobierno militar e incluso había sido uno de los mentores de la revista Triunfo, que circulaba los lunes y que era la mayor circulación del matutino en la capital y en el resto del país. Estuvo también en el Mundial de Fútbol España 1982, cuando nos creíamos casi campeones mundiales y lo único que ganamos fue el camino para la casa.
Fue también cronista de El Tarapacá, el decano de la prensa de Iquique que casi duró 100 años, hasta que lo compraron para simplemente hacerlo desaparecer. Las viejas triquiñuelas de la cadena El Mercurio. También trabajó en la Estrella de Iquique, donde mantuvo la columna “Puntetes de Wille”.
Evoco estos recuerdos porque hace 5 años que nos dejó producto de una penosa enfermedad que lo tuvo postrado en cama durante algún tiempo y creo que nadie se ha acordado de él. Un verdadero cronista de su época, amigo personal del general Pinochet y él lo recordaba a menudo, pero no molestaba porque fue una persona de una sola línea, eso que se echa mucho de menos hoy día, es decir la honestidad y la autenticidad.
Recuerdo como si fuera ayer un día en El Nortino casi le pagaba al computador porque no podía llegar a sus notas… “nadie me ayuda a entrar a esta weá”, dijo… bueno siempre se le enseñó, pero nunca quiso anotar y se le olvidaba. La informática no era su fuerte, porque su fuerte era escribir y sus crónicas eran algo que hoy día podrían investigar los estudiantes. No hay nada mejor que revisar el trabajo que han realizado aquellos que por su larga escuela han contribuido a desarrollar sus artes.
Por eso este humilde saludo a ti “Perrito” (así te decíamos en el diario) porque cumpliste con eso que dicen los sabios “vine al mundo y lo dejé mejor de lo que estaba”, por eso te recordamos porque fuiste un aporte. Deber de nosotros ahora es seguir recordando y evocando a aquellos que en su arte fueron simplemente maestros y no se lo dijeron a nadie.

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