Veo pasar mi tiempo muy agreste y con mucha levedad. He luchado cientos de veces y he partido otras tantas, pero esta vez creo que debo considerar que el tiempo no pasa en vano. Los años al fin y al cabo pesan… en algunas ocasiones más que otras… vengo saliendo de una gran actividad, de un gran desgaste que por ser egoísta se lo traspasé a mi mujer, a mi compañera.
Ella ahora es quien debe perdonarme… fui un tonto, creyendo que la gente en este país y en esta ciudad te valoriza cuando ve tu accionar… lo único que hice fue dejar que se aprovecharan de mi, en el fondo que se “aprovecharan de mi nobleza”. ¿Han escuchado eso antes?
He dejado de editar y de dirigir el diario Extra Iquique… ahora me vuelco hacia lo digital… tal vez el sueño que siempre he tenido un medio absolutamente independiente… ganas no me faltan de hacerlo, pero debo confesar que mi último intento editor me dejó con el genio y la figura muy desgastada, no porque el trabajo periodístico canse, sino porque debí asumir algunas cosas que estaban lejos de lo que alguna vez imaginé… amenazas hacia mi persona de un personaje, un delincuentillo de quinta a mi integridad, que individualizaré muy pronto en los tribunales o donde sea. Creo en la justicia, cualquiera que esta sea… la divina y la del hombre, incluso aquella de las circunstancias. Me creo en esta ocasión poseedor de la verdad y como dijo el maestro, aquel que muchos llaman casi eufemísticamente “carpintero”, esa misma verdad “me hará libre” de hecho hoy ya me siento libre.
Vuelco en estas notas el camino a seguir en este peregrinar llamado vida.
Corrupción
Creo que la solución es lograr zafarse de tanta corrupción que existe en el ambiente de Iquique y su entorno. La vemos en todos los estamentos, en la vida diaria, en la radio, la televisión, en los medios escritos, en las propagandas camineras, todo con el paso del tiempo se ha ido pudriendo. De eso estamos seguros.
Y lo peor de esta situación es que aquellos nuevos ¿líderes? dicen que nos sacarán de esto, pero al ver su accionar inmediatamente se esfuma la esperanza, pues ellos – los que vienen – son tantos o más corruptos de aquellos que nos gobiernan. Claro, dirá más de alguno que “esto es culpa nuestra”. Y es verdad. Somos nosotros mismos quienes hemos dado valor y plusvalía a aquellos que nos gobiernan y dejamos que nos sigan haciendo sufrir. Creo que entramos en la “Era del Masoquismo de Masas” y son las mismas masas que lo permiten.
En estas líneas he dejado entrever las razones porque no sigo, ni seguiré a cargo de este medio escrito que me dio muchas alegrías, pero una gran pena. Publicamos – perdón publiqué – una nota del “Tribunal de
“No estoy en esta actividad para destruir gente”, me dije ese largo día que pareció de 36 horas y no de 24. Estoy para hacer de nuestra ciudad y región una mejor zona para vivir. Para denunciar a los corruptos, para dar voz a quienes no la tienen. Por eso me sentí mal, muy mal. Mis superiores querían que siguiera dándole al tema, casi cayendo en la farándula más perniciosa. Me presionaron. Me negué a seguir con el tema. Me siguieron presionando.
Hablé pacientemente con ambas mujeres y les pedí perdón, ninguna de ellas tomará vías judiciales y al fin y al cabo me apoyaron. Con una – abogado de profesión – prometí nunca más tocarla o escribir sobre ella. La otra me pidió una carta aclaratoria… accedí a los requerimientos de ambas. La verdad en este caso nuevamente “me hizo libre”.
Así termino esta nota, crónica o confesión, como ustedes quieran llamarla. Me despido dándoles un saludo a todos quienes me estiman, me respetan incluso a quienes son mis enemigos… nunca he actuado de mala fe, por eso me atrevo a confesar este cuasi crimen.
Todos los días aprendemos algo. A 20 años de mi primera nota en
Muchas gracias hasta pronto y nos volveremos a encontrar, “amigos y enemigos”, como dice Silvio Rodrñiguez.

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